jueves, 29 de mayo de 2008

El blues se siente mejor borracho

Fue una de las primeras salidas de juerga con el gran binario, era una fiesta de una conocida radio en el cual destacaba la presencia de la banda memphis la blusera para después culminar con música envasada, en el cual recorría los mejores clásicos del rock. Nosotros estábamos sentados en la parte de las tribunas del teatro junto a viejos hippies, oficinistas, hombres con sus mujeres, grupos de amigos que esta vez privilegiaron la fiesta antes de ir a cualquier discotheque del sector oriente y gente con cabello largo meneando su cabeza con canciones de ozzy osbourne, motley crue y jimmy hendrix.

Frente a todo el ambiente, binario y yo conversábamos temas de la vida cotidiana cuando a él le dieron ganas de tomar un trago. Decidió ir a comprar dos vodka tónicas mientras yo me quedaba fumando un cigarro y cuidando los asientos.

Pasaron diez minutos y binario llega con los tragos, estábamos un poco sedientos, por lo que duraron menos de lo que pensábamos. Esta vez fui yo a buscar otra dósis de vodka tónica, en ese momento estaba rolando ramos con pirincho cárcamo dando un premio a los jaivas como la mejor banda de Chile o algo así.

Después de un rato y dos vodkas más finalmente salió memphis la blusera. Ni a binario ni ami nos gustaba mucho esa banda así que nos quedamos tranquilo esperando a que terminara de una vez para así poder ir a bailar. Para hacer más amena la espera, binario decidió ir a comprar otra ronda de vodkas.

El trago duró mucho rato, y las canciones pasaban y pasaban. Sin embargo, mientras el baterista hacía su solo algo ocurrió, tanto binario como yo nos paramos y empezamos a gritar como dos groupies tirando sus calzones para que el vocalista por lo menos los viera. En ese momento el blues era nuestro alpha y omega, si memphis decía que mataramos a uno de esos viejos hippies sin lugar a dudas lo hubiéramos hecho, sentíamos cada acorde, golpe de batería y el tono ronco del vocalista mientras tomábamos y yo fumaba un cigarro tras otro.
Memphis había terminado, los hombres acompañados se retiraban por que sus mujeres incinuaban sueño y algunas tenían cara de molestas. Con binario nos paramos, fuimos a comprar otro vodka y empezamos a bailar al ritmo de poison.

1 comentario:

Unknown dijo...

Muy bueno el texto. Tiene ritmo, dirección. Relato del camino al alpha y omega, que fue provocado por el blues, los cigarros, el copete, la amistad o ninguna de las anteriores. Pero alpha y omega a fin de cuentas. Lo importante no es como se recorre el camino, sino la elección del camino.

Un saludo y un abrazo.

Rodrigo